lunes, 8 de junio de 2009

Niña enamorada


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Sé que estás enamorada.
Lo manifiestan tus ojos.
Me lo dicen los sonrojos,
asomados a tu cara.
Además... al preguntarte,
me respondes, cabizbaja...
“Solamente es un amigo,
un amigo, nada pasa”.
No debes tener vergüenza.
¡Pobre niña enamorada!
¿Por qué escondes ese amor,
si quieres como Dios manda?
Yo te comprendo. En tu vida
se inicia una nueva etapa.
Eres el pichón que vuela;
tal vez, por probar las alas.
Inténtalo si deseas
y si un consejo te falta,
ten presente que tus padres
te lo darán sin tardanza.
¡Vuela, pequeña paloma...!
¡Pobre niña enamorada...!
Tus ojos están diciendo
lo que callan tus palabras.

Molinero

                                                              (A la memoria de mi abuelo paterno,
                                                              Nemesio Martín Corvo, y su molino 
                                                              harinero de Carpio del  Pizarral, 
                                                              Salamanca, España).

Confidente inmemorial del río,
engarzado entre cielo y pizarras
se destaca el secular molino,
junto al margen izquierdo del "Águeda".
En su entraña, ¡bendición divina!,
de amor mueren los granos de trigo,
engendrando la preciada harina,
vital panacea de pobres y ricos.
El abuelo va andando despacio,
con su peso lo agobia la vida...
Muele y canta, ¡feliz y contento!
Presentir el ansiado alimento...
Le disipa el enorme cansancio;
torna dulce la amarga fatiga.


Arias, Córdoba, 15/01/2000 21:21 Hs.

Estuvo publicado en Internet www.valmarpublicidad.com.es
(Salamanca, España).

Miénteme un poco de amor


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Quiero gritar que te quiero,
que lo demás es mentira.
Te quiero como se quiere
sólo una vez en la vida.
Te quiero con toda el alma
y aunque tú no me lo digas,
siempre me estarás amando,
hasta el fin de nuestros días.
Quiero gritar que te quiero,
que lo demás,
que lo demás, es mentira.
Tal vez estés esperando,
de mis pasos el regreso,
fríos tus labios y tu alma,
sin el fuego de mis besos.
Te quiero con toda el alma
y aunque tú no me lo digas,
siempre me estarás amando,
hasta el fin de nuestras vidas.
Yo sé que estás esperando,
de mis pasos,
de mis pasos, el regreso.
Tal vez tú no lo comprendas
ni le encuentres el sentido
a este fuego incontrolable
que llevo adentro encendido.
Tu piel igual a magnolia
quiero siempre respirar
y al llegar la primavera,
tan solamente quisiera,
el capullo de tu boca
a punto de reventar.
¡Miénteme un poco de amor...!
¡Dame tus labios de rosa!
¡Miénteme...!
¡Miénteme un poco de amor...!
Te pido...
¡¡Te pido tan poca cosa!!

23 de marzo de 1976.

Buenos Aires, (escrito en la servilleta de un restaurante,
frente al Hospital de Clínicas, General San Martín).

¿Mi mejor poesía?


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“Cuando suelto las amarras de mi sangre
y canto para ti, mi amor, mi cielo, mi universo…
Dentro de mí repican mil campanas
y mi Verba florece en cada verso”.
(Elmi Shindo – Poesías para “mi cielo”).
¿Mi mejor poesía…? Todavía no existe.
Aunque la declamen las noches y vientos…
Mi mejor poesía… ¿Todavía no existe?
¡Seguro que existe! La apresó el silencio…
Puedo vislumbrarla en el centelleo de tus ojos negros,
y hasta creo oírla en cada suspiro que agita tu pecho
y en las dos palomas de tus blancas manos,
raudal de caricias, diciendo: “te quiero”.
Mi mejor poesía la forman: tu nombre,
las francas sonrisas, lágrimas y besos;
esa languidez que invade tu cuerpo,
al ir desgranando sentires, recuerdos,
dichas y quebrantos, íntimos momentos…
Divinos tesoros, guardados muy dentro.
Mi mejor poesía se escribió hace tiempo;
una noche, en marzo, sólo conocernos…
Ahora va conmigo, clavada en el pecho…
¡Dulcísimo estigma del amor eterno!

Arias, Córdoba, República Argentina.

30-01-2009 03:02 Hs.

Mi amigo, el payaso


(A Ricardo Cardinalli, buen actor,
excelente ser humano y mejor amigo).

Amigo payaso con alma de niño,
amor y cariño, siembras a tu paso.
Amigo payaso, a ti me dirijo;
maestro del arte del chiste y la gracia.
Con talento innato, descubre tu magia,
el hondo misterio de la carcajada.
Usando del gesto, la dúctil palabra,
la cómica mueca y hasta la mirada,
a grandes y chicos, la sonrisa arrancas.
Que el mundo se ría... le hace buena falta.
Que el mundo se ría, la risa no mata.
Donde hay un payaso, no existen tristezas...
guerras, ni dolores, miserias humanas...
balas asesinas, que cuerpos desgarran...
ni reina la droga, que al mundo devasta.
Con cada payaso nace la esperanza...
se alivia el olor, se secan las lágrimas.
Los niños, felices, estudian y cantan;
mirando la luz de cada mañana,
lejos del horror que a los hombres mata.
Con cada payaso, florece la vida...
el ave canora, posada en la rama,
sonoras delicias, jubilosa, ensaya.
Amigo payaso, detrás de tu máscara,
adivino al hombre que triunfa y fracasa;
con los mismos sueños que todos tenemos,
las mismas angustias que a todos asaltan.
Dudas del presente, tal vez del mañana...
pensando en tus hijos, tu esposa, tu casa;
y el futuro incierto que a todos aguarda.
Amigo querido, sigue con tu causa...
que no te dobleguen las ideas raras;
recuerda que debes salir a la escena,
tienes que apurarte... ¡píntate la cara!
Que nadie perciba en tus ojos tristes
que estabas pensando tantas cosas malas...
en esta función debes esforzarte.
Pon garra en tus actos. ¡Demuestra tu magia!
Descubre el secreto de la carcajada.
Amigo payaso, mientras tú trabajas
piensa que contigo, nace la esperanza.
Cuando tú apareces, la alegría estalla.
Bríndales tu magia... ¡la risa no mata!
Siembra tu alegría... amigo del alma...
que el mundo se ría... que el mundo se ría.
¡¡Le está haciendo falta!!

Arias, Córdoba.

Mensaje al amigo


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(A Gustavo "El Cuchi" Leguizamón).
Hermano de coplas y bohemia,
¿por qué apresuraste la partida?
¿Qué intangible promesa te sedujo,
para marchar, así, sin despedida?
Ya sé, fuiste con tus amigos:
Juan Carlos, su hijo Jaime,
Armando -el mendocino-;
Castilla, Pantaleón y tantos otros
que esperaban impacientes tu visita.
En Cafayate, Cerrillos, toda Salta,
resuenan por valles, cerros y quebradas,
los ecos plañideros del silencio
cuando el viento te nombra en las bagualas.
En la Poma te está esperando Eulogia
carnavaleando por las cacharpayas;
Y la luna, amorosa y refulgente,
rayos de harina esparcirá en tu cara.
La niña que bajaba desde el cerro
cuando el sol despertaba en las mañanas;
no volvió con su pregón al pueblo:
"vendo ricos dulces... quesillos de cabra".
El pastorcillo que engarzó en el aire
cromáticos arpegios de su flauta,
sollozando la arrojó en el fuego,
vencido por la angustia que lo embarga.
Los coyas ríen, cantan, bailan,
-para alejar las penas de sus almas-
pero... el canto suena lastimero
y les quema en el pecho... como brasas.
Se interrumpió el concierto de los grillos,
respetuosas callan las guitarras;
junto al canal, sin vinos ni canciones,
con dolor, te recuerda Balderrama.
Si hasta el vino parece estar tan triste...
y deja un gusto amargo en la garganta...
¡Claro!... perdió el fundamento de su esencia[1]
cuando vos te alejaste de tu Salta.
¡Hermano!.. El viejo piano se quedó muy solo...
Añora amanecidas de zambas y vidalas,
gime y llora, silenciosas notas;
y el viento -mensajero de todos los idiomas-,
repite con su incansable aliento...
Tu nombre, "Cuchi"...
¡Tu nombre...!
Sólo tu nombre... ¡¡en las bagualas!!

Arias, Córdoba, 08-10-2000


[1] La esencia del vino, alegrar el alma. Nota del Autor.

Melodía interior[1]


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Invaden el silencio los sonidos
y endulzan la tarde cordobesa.
Sin prisas y sin pausas, entre amigos,
compartimos criterios y experiencias.
El viento, peregrino impenitente,
prosigue presuroso su carrera.
(Explorador constate del espacio,
comulgando con lloviznas y mareas).
Va sembrando música a su paso,
porta notas de soles y de estrellas.
Nuestro mundo interior nos ilumina
y su luz sonora, nos alegra.
En forma involuntaria e intangible,
casi, casi, sin que nos demos cuenta;
esta tarde tan gris, desapacible…
Es, de pronto… ¡radiante primavera!



[1] Trabajo realizado durante un Encuentro Regional de Escritores (Alejo Ledesma), no fue corregido.